Usar "borrasca" en una oración
borrasca oraciones de ejemplo
borrasca
1. Es principio indubitable que los puertos de arribadas deben ser segurosy de fácil entrada, donde los navegantes se acojan impelidos de lasborrascas, de necesidad de víveres ó de la incomodidad de la navegacion,para procurarse seguridad, descanso, refresco ó habilitacion del buque;y no pudiéndose encontrar ninguno de estos alivios en los puertos de lacosta patagónica, ya se vé por esta parte que no son de utilidad alguna:consideracion que se extiende á que tampoco lo son para las demasnaciones, fuera de que en puertos de mareas tan variables y excesivas,nadie querrá arrojarse á la arribada, temiendo le fuese mas perjudicialque la borrasca
2. Cuando las circunstancias viran a la borrasca y cuando ésta se
3. el corazón que mi tienda, mi pobrecitatienda, naufraga en esta borrasca, y yo me muero
4. y qué borrasca han armado allí con el papé de
5. pesadumbre y borrasca del díaanterior, y la penosa impresión se
6. sacudiendo de cuando en cuando las orejas, pensandoque aún no había cesado la borrasca de las
7. borrasca, jamás había visto a suseñor con tan desatinada cólera
8. En resolución, la borrasca del retablo se acabó y todos cenaron en paz y enbuena compañía, a
9. la borrasca, y ésta, por logeneral, un fenómeno eléctrico que á
10. después se creía en el Océano,encerrado en un camarote, víctima del mareo y corriendo borrasca
11. Una balsa deaceite en la superficie, que por el fondo rugía la borrasca
12. del mar en momentos de borrasca, como el de un volcánen erupción
13. a la pobre aquellos estampidos de la borrasca en la boca de
14. borrasca revolucionaria y entróen la restauración, muy satisfecho porque don Fulano
15. Porque había sido atrapado por Belial, y por su plan maléfico, arrastrado a mi pesar en la locura de la borrasca
16. Ya no hay ninguno que, saliendo deste bosque, entre en aquella montaña, y de allí pise una estéril y desierta playa del mar, las más veces proceloso y alterado, y, hallando en ella y en su orilla un pequeño batel sin remos, vela, mástil ni jarcia alguna, con intrépido corazón se arroje en él, entregándose a las implacables olas del mar profundo, que ya le suben al cielo y ya le bajan al abismo; y él, puesto el pecho a la incontrastable borrasca, cuando menos se cata, se halla tres mil y más leguas distante del lugar donde se embarcó, y, saltando en tierra remota y no conocida, le suceden cosas dignas de estar escritas, no en pergaminos, sino en bronces
17. En eso se engañó, porque al día siguiente hizo un descubrimiento que levantó una borrasca
18. Cuando abro los ojos estoy solo en la sala con el hombre de la televisión explicando que se acerca una gran borrasca en el océano
19. -Y desde el sur parece que la borrasca se acerca -dijo Eduardo-
20. —Con la borrasca que reina en el mar, no podrán acercarse, —dijo el francés—
21. Un viento de borrasca silbaba fuera y azotaba la casa
22. Descendieron casi rozando los extremos de la borrasca, que iban perdiendo altura gradualmente hasta convertirse en una manta que cubría todo lo que había a la vista, con la única excepción del yunque
23. y qué borrasca han armado allí con el papé de Lardizábal
24. A la mañana siguiente, la borrasca había agotado sus fuerzas, pero aun así hacía un tiempo muy crudo cuando emprendimos viaje
25. –Sí -Cerré los ojos y, por la presión que se acumulaba tras ellos, supe que se acercaba rápidamente una borrasca
26. Los escalofríos hacen que se agite como un juanete en una borrasca
27. En medio de la pesadilla se encuentran Alvaro, Hernández y Riven, mal cobijados de la borrasca bajo e!
28. La borrasca ha enloquecido sobre ellos con un gran aparato eléctrico y andan muy cerca de las paredes, que apenas les libran del aguacero
29. La borrasca iba a alcanzarles mucho antes de que llegaran a casa
30. Sí, todos sabían su nombre y escuchaban la descripción que ella hacía de él, llena de matices románticos: era Harold, su Harold, capaz de seguirla amando en medio de la peor borrasca, capaz de creerle todo lo que dijera, aunque para ello tuviera que echar mano de su fe; capaz de estar ahí, incluso en los momentos más llenos de sombra
31. Debido a las tremendas pérdidas sufridas durante la borrasca, que afectaron a todos los ranchos -y que en algunas partes de Montana llegaron hasta el noventa y tres por ciento-, la diferencia entre los libros de Finlay Perkin y el número real de cabezas de ganado en los pastos estaba nivelada
32. Llegué a pensar que carecía de sentimientos, pero cuando, en 1951, le sorprendió la enfermedad que iba a acabar con él, se tornó extraordinariamente locuaz y durante cinco días, en el curso de una borrasca de diciembre, insistió en hablarme, sólo a mí, en una habitación glacial, de la época en que formaba parte de la compañía teatral ambulante, del crimen que su familia había cometido y del único auténtico gran hombre que conoció, un sheriff pueblerino llamado Axel Dumire
33. Los más de los caballeros que agora se usan, antes les crujen los damascos, los brocados y otras ricas telas de que se visten, que la malla con que se arman; ya no hay caballero que duerma en los campos, sujeto al rigor del cielo, armado de todas armas desde los pies a la cabeza; y ya no hay quien, sin sacar los pies de los estribos, arrimado a su lanza, sólo procure descabezar, como dicen, el sueño, como lo hacían los caballeros andantes; ya no hay ninguno que saliendo deste bosque entre en aquella montaña, y de allí pise una estéril y desierta playa del mar, las más veces proceloso y alterado, y hallando en ella y en su orilla un pequeño batel sin remos, vela, mástil ni jarcia alguna, con intrépido corazón se arroje en él, entregándose a las implacables olas del mar profundo, que ya le suben al cielo y ya le bajan al abismo; y él, puesto el pecho a la incontrastable borrasca, cuando menos se cata, se halla tres mil y más leguas distante del lugar donde se embarcó, y saltando en tierra remota y no conocida, le suceden cosas dignas de estar escritas, no en pergaminos, sino en bronces
34. Vapuleados por una segunda borrasca mientras todavía se estaban lamiendo las heridas que les había infligido el inesperado golpe de los griegos, a los persas les llegó el turno de entrar en pánico, e «imaginaron que su hora había llegado»
35. La cuesta comenzaba a disminuir; los Inmortales pasaron por otro bosque de robles que, sin embargo, no les impedía ver con claridad el camino que se extendía ante ellos y que no sólo se iba volviendo menos arduo, sino que la borrasca reciente había limpiado de ramas entrelazadas a la altura de sus cabezas
36. 2 Muy cierto, pero la borrasca y la acción
37. La borrasca avanzó negra por el azul cobalto del cielo, y estuvo sobre ellos menos de una hora después de que la avistaran (Shandy, que nunca había prestado demasiada atención al clima, se asombró de su velocidad), e incluso con casi todas las velas recogidas, el barquito giró al recibir la bofetada del viento
38. Tal era la impetuosidad de la borrasca, que una verdadera gigantesca ola invadía toda la caleta
39. No se trataba de una borrasca cuya duración se hubiera podido limitar a unas cuantas horas
40. En efecto, la tarenta, inmóvil, se encontraba en una curva del camino por la que desembocaba la borrasca y era preciso mantenerla de cara al huracán para que no volcase y cayera al precipicio que franqueaba la izquierda de la carretera
41. Eran las tres de la madrugada y la borrasca estaba ya menguando en intensidad, el viento ya no soplaba con tanta violencia a través del desfiladero y así les sería posible continuar el camino
42. Se esforzaron al extremo y procuraron abrirse camino contra la violenta borrasca
43. Movimiento de las olas que levanta el viento en la borrasca, mareta
44. —Diselo al Padre Poseidón la próxima vez que desencadene una borrasca
45. La borrasca los separó, el nubio desapareció
46. Ella estaba a su lado cuando la borrasca los había separado
47. Cargada de humedad, la borrasca produjo fuertes olas que cubrieron el paso
48. Un punto negro, difícil de distinguir entre los remolinos de la borrasca
49. Los invitados se estaban divirtiendo, y una borrasca se llevó de repente las sillas y las mesas
50. Los materiales podían soportar acometidas mucho más vigorosas que la de aquella borrasca y la de cualquier iceberg