Usar "osadía" en una oración
osadía oraciones de ejemplo
osadía
1. nena que se subía por los caños de las hamacas, con una mezcla feliz de torpeza y osadía
2. por los honorables cinceles de la osadía
3. Respondiole el patán conla osadía y la necedad de su ignorancia
4. implacable, dispuesto avengar en las manos infantiles el menor desmán, cualquiera osadía
5. las sienes del conquistador,me deslumbrará, me quitará la osadía decondenarle, me inclinará á la
6. parte de la familia, seportaba con la habilidad y la osadía de un
7. resolución y osadía; el mentónes vigoroso, la nariz larga parece
8. influencias que parecieran grandes,y con la osadía que no le faltó nunca acometióel plan
9. Esta embajada tan cortés, dice Pachimerio que fué por el miedoque tuvieron del ejército de Miguel Paleólogo, que se habia juntado parareprimir su atrevimiento y osadía
10. Reprimiendo del indio la osadía:
11. Lerecordaban cosas muy desagradables la osadía y
12. adorador crecía en ella la osadía yel aplomo
13. pobres gentes del pueblo;comentóse la osadía creciente de los pecheros y su
14. que ha tenido la osadía de oponerse con el revólveren la mano a que se cumpliese la
15. —¡Qué impavidez y qué osadía! Pero la denegación es inútil
16. por latenacidad, la osadía y la ventura de los hijos de Iberia
17. en su carta, sino que llevabasu osadía hasta presentarse en el
18. osadía (hablo con locura) tambien yo tengoosadía
19. que otro tuviere osadía (hablo con locura) tambien yo tengo osadía
20. allí, se encontró sereno, y poniendo con osadía los ojosen el palco de la generala,
21. osadía, razón por la cual su gente, entusiasmada con tal ejemplo, arrollaba á los contrarios cual si
22. Y no sé con qué palabras solicitar de usted la benevolencia que necesito por esta libertad, por esta osadía de mal gusto con que llego a su casa
23. Finalmente me volví y no pude evitar admirar la osadía de los amantes
24. Su osadía no reparaba en consideración alguna, [126] y tanto desprecio le inspiraba la disciplina como el peligro
25. Hallábase, pues, entre tres fuegos, entre tres Generales aguerridos, que se disputarían la gloria de cogerle y hacerle pagar cara su insana osadía
26. –Se lo agradezco -dijo fríamente el general-, pero me gustaría recordarle que existe una diferencia entre la osadía y la ceguera
27. La acción decisiva está indicada cuando se conoce al enemigo y se pueden calcular aproximadamente los riesgos; pero moverse contra un potencial desconocido ya supone una osadía de por sí
28. »Y todo esto fue cometido con fría impudencia y gran osadía -declaró el coroner-
29. –¿Está seguro? Un simple ingeniero no tendría la osadía o los recursos para entrar en nuestras instalaciones
30. Impetuosa, enardecida, implacable, arrancándose aullidos de las entrañas a puros gritos en la última batalla que había que perder con rabia y desencanto y una indiscutible osadía de corazón, hasta que a fuerza de redaños, entre los dos consiguieron que las tropas volvieran a reagruparse en sus posiciones
31. –~¡No tendrá la osadía de imponernos a la intrigante en el mausoleo!
32. Todos temen que, en un arrebato, responda a la osadía de Córdova con un bofetón o un par de fustazos
33. Encargarles algo era una osadía, una vez que uno de ellos debía llevar algo a dos pasos de allí, el chico se precipitó afanosamente, chocando contra el pupitre e hiriéndose en la rodilla
34. El llanto de la madre sobreviene al grito de histeria que generalmente coincide con el límite en que la osadía de Eliseo Mercal reclamando los golpes se apura tanto que el padre se lanza hacia él, mientras algunos platos caen de la mesa o, en la peor de las situaciones, se vuelca la sopera o la bandeja con el estofado
35. ¿Dónde encuentras la fuerza y la osadía para cazar con ellos, hermana?
36. La carta tampoco silenciaba que, si se llegaba a la lucha, K sería quien habría tenido la osadía de comenzarla, se había dicho con sutileza y sólo una conciencia inquieta inquieta, no mala podía advertirlo, eran las palabras «como usted ya sabe» respecto a su admisión en el servicio
37. Quien no conociera a Amalia y sólo hubiese leído esa carta, consideraría deshonrada a la muchacha a la que alguien había tenido la osadía de escribir así, por más que a ella ni siquiera la hubiesen rozado
38. Juan Francisco Cras, el gerente del Autopuerto, abre sin llamar y se queda inmóvil en el vano de la puerta, paralizado ante su propia osadía
39. –Espero que vuestra osadía -dijo el zoquete del abad-, obstruyendo los procedimientos de la Iglesia y de Dios, esté bien razonada
40. El desgraciado del guardián tuvo la osadía de mirarle a los ojos
41. La gloria está en el movimiento y en la osadía
42. –Atacan con osadía y decisión para coger prisioneros -dijo el príncipe a Tarzán
43. El amor era para ella un ejercicio heroico: el placer se mezclaba con pruebas de osadía y generosidad y entrega y tensión de todas las facultades de ánimo
44. Como ella dice, solo Juliano, al que calificaron de apóstata, tuvo el coraje necesario para enfrentárseles y todos sabemos que pagó con su vida lo que ya era considerado una peligrosa osadía
45. La osadía de los piratas es cada vez mayor después del saqueo de Roma por Alarico
46. A diferencia de ese otro método que consiste en el simple buen gusto acompañado de cuidados científicos, en este caso el éxito era consecuencia de la exageración de los defectos; Mag había logrado transformarlos en adornos por el procedimiento de exagerarlos con la mayor osadía
47. La osadía de Petán hizo que interviniera el propio embajador de Estados Unidos
48. Pensó en sus hermanas, en Cornelia la mayor, en el agradable sentido común de sus palabras, en la pequeña Cornelia, con su eterna vitalidad, con ese fulgor en los ojos, esa osadía que sin saberlo él había querido emular porque sabía que era el carácter de su hermana pequeña el que su padre habría querido que hubiera heredado él, su único hijo varón
49. Aun así Calino acertó a golpear con el asta que le quedaba de la antorcha tronchada clavándola en el hombro de uno de los tres enemigos, pero ni su osadía ni la intervención de Lelio le salvaron de que una gélida espada le rajara por la espalda
50. Sí, me río porque a veces la locura de nuestro joven cónsul me conmueve tanto que hasta me hace gracia: con su estrategia un día este joven se hará merecedor de un triunfo, no lo dudo, sólo los dioses saben qué ciudades conquistará para merecerlo, pero lo gracioso es que para cuando nuestro victorioso general regrese a Roma sólo encontrará ruinas y cadáveres ante los que desfilar, pues todos los enemigos que le hubieran sobrepasado ya habrían llegado hasta aquí para hacernos pagar con nuestra sangre y nuestro sufrimiento su osadía y altanería